martes, febrero 03, 2009

Roce...

" Tu cuerpo me llamó una vez más, tus poros se abrieron cual pétalo de rosa en primavera y dejaron salir ese aroma inconfundible que resuena en mis sentidos haciendo aparecer nuevamente el deseo de estar allí, tus ropas cayeron lentamente como motivadas por un solplo de viento inexistente a volar de donde estaban, y asi llegaron al suelo, y así las ví quedarse inmoviles. Tu silueta era mejor que mis recuerdos de ella, la suavidad de tu piel se deslizaba por entre mis dedos, mi boca halló en tu cuerpo el hogar que siempre buscó, y allí motivada por un magnetismo extraño comenzó a rozar cada centímetro de tí, el sabor era incomparable, ni las mejores ambrosías se comparaban a tí, lentamente nos comenzamos a mover en una danza que solo tu y yo conociamos, tus poros abiertos dejaban salir aquel sudor complice que en tantas ocasiones nos acompañó y una vez se nos unía, el calor poco a poco comenzo a hacernos presa, y un vapor familiar nos envolvía como tratando de ocultar la unión de dos cuerpos.
La luna, traviesa y confidente se asomaba por la ventana y muda observaba como se lograba la magia. Tu boca se entreabría y dejaba escapar un gemido sordo, que inmediatamente de apegaba a mi oído para no salir huyendo por la habitación, mi boca encontró a la tuya finalmente, y en un beso eterno sellabamos aquel pacto. tus brazos me rodearon como poniendo mis limites, se sentían tibios y algo húmedos, pero acoplaban de manera perfecta en mi cuerpo. Las sábanas se hacían a un lado para no entorpecer aquel cuadro, tal vez celosas de lo que veían o tal vez hipócritas por abstraerse de la sensación.
Allí quedamos entrelazados y sin abrigo, allí estabamos una vez más reconociendonos como siempre tuvo que ser, en la negrura de una noche idílica y perdiendome en tu compañía. "


"Almas duales".
Corvo.



1 comentario:

Fleur dijo...
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